01.-
La evolución de los conocimientos sobre el vih:
02.- Eliminar el riesgo
de transmisión del hombre seropositivo a la mujer
03.- Consideraciones éticas
y aspectos técnicos
La evolución de los conocimientos
sobre el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)
y su tratamiento han evolucionado en los últimos años
y la expectativa de vida de los seropositivos y los
enfermos es más larga y de mejor calidad.
Es por ello que cuestiones implanteables anteriormente
en este tipo de colectivo son actualmente realidades
que precisan de solución. Una de estas cuestiones es
la voluntad por parte de parejas serodiscordantes de
tener descendencia sin transmisión de la enfermedad.
Esta situación se plantea principalmente en aquellos
casos en que el varón es portador de anticuerpos y la
mujer es seronegativa.
En caso de que la mujer esté infectada por el VIH,
existe la posibilidad de realizar tratamiento antirretroviral
con zidovudina. El estudio ACTG 076, que ha concluido
en marzo de 1994, ha demostrado la eficacia de la AZT
en mujeres VIH+ embarazadas y con CD4 > 200 mm3
para la prevención de la transmisión del VIH (reducción
del 67,5% de transmisión). Las dosis utilizadas de AZT
han sido de 100 mg 5 veces al día, administradas entre
las semana 14 y la 34 de gestación.
Durante el parto, las mujeres recibieron también una
perfusión continua de AZT e.v. y posteriormente los
recién nacidos fueron tratados con jarabe de AZT (2mg/kg/6h)
durante 6 semanas. A pesar del éxito de este estudio,
no se elimina el riesgo de infección del recién nacido,
únicamente se reduce el mismo.
Por otro lado, dado que el embarazo puede tener efectos
negativos en una mujer seropositiva (todo embarazo presupone
un estado de inmunosupresión así como una situación
de consumo corporal aumentado), esta situación debería
evitarse y en cualquier caso tratarse de forma individualizada.
Actualizado: 20/11/05 |