| EL NIÑO
CON HEMOFILIA
Material informativo
para la escuela:
Este manual forma parte de un material más amplio
dirigido a los padres de niños pequeños
con hemofilia. Se ha realizado con el objetivo de que
pueda ser un instrumento útil para los padres
en el momento de explicar en la escuela lo que es esta
coagulopatía congénita y sus consecuencias.
Contiene información sobre aspectos sanitarios
y educativos para ayudar a plantear, sin miedo y con
confianza, la escolarización de un niño
con hemofilia.
ÍNDICE:
1. ¿QUÉ
INFORMACIÓN DEBE TENER LA ESCUELA?
2. ¿QUÉ
ES LA HEMOFILIA?
3. ¿CÓMO
SE MANIFIESTA?
4. ¿EXISTE
UN TRATAMIENTO?
5. ¿CÓMO
ACTUAR FRENTE A...?
6. ¿QUÉ
HACER ANTE UNA EMERGENCIA?
7. ¿CUÁNDO
DEBEMOS AVISAR A LOS PADRES?
8. ¿QUÉ
DEBE HABER EN EL BOTIQUÍN?
9. ¿QUIÉN
TIENE QUE SABER QUE EL NIÑO ES HEMOFÍLICO?
10. ¿CÓMO
DEBE PLANTEARSE SU ESCOLARIDAD?
11. ¿FALTARÁ
MUCHO A LA ESCUELA?
12. ¿CÓMO
SE LE PUEDE AYUDAR?
13. ¿PUEDE
HACER EDUCACIÓN FÍSICA?
14. ¿CÓMO
ATENDER AL NIÑO FUERA DEL AULA?
15. CONCLUSIONES
1. ¿QUÉ
INFORMACIÓN DEBE TENER LA ESCUELA?: 
En la mayoría de escuelas no tienen información
sobre qué es la hemofilia porque raramente han
contado entre sus alumnos con un niño hemofílico.
Lo primero que la escuela debe saber es que el niño
hemofílico puede y debe seguir una escolarización
normalizada.
Es necesario que la escuela tenga información
sobre el tema, pero lo más importante es que
se establezca una buena comunicación con los
padres. Por este motivo es aconsejable mantener tantas
entrevistas como se crea necesario para aclarar dudas,
expresar miedos o angustias o simplemente comentar otros
aspectos de la evolución del niño.
Además, si se considera oportuno, para mayor
tranquilidad, se puede pedir a los padres una charla
con algún profesional de la Asociación
de Hemofilia o con el médico que atiende normalmente
al niño hemofílico.
Todas las escuelas tienen un modelo de ficha de registro
para cada uno de los niños donde constan números
de teléfono, dirección, nombre de los
padres, etc. Además de estos datos habituales,
es muy importante que EN LA FICHA DEL NIÑO HEMOFÍLICO
SE RECOJA POR ESCRITO:
- número de teléfono donde los padres
puedan ser localizados (particular y trabajo)
- tipo y grado de hemofilia
- nombre del centro hospitalario donde el niño
es atendido habitualmente (teléfono y dirección)
- nombre del médico o persona de referencia en
la unidad de tratamiento
- alguna indicación sanitaria para el tratamiento
en el colegio; por ejemplo:
.NO ASPIRINA
.hielo para los golpes
.hacer presión sobre la zona afectada
.si sangra la nariz, poner gotas de epistaxol y hacer
taponamiento o presión
2. ¿QUÉ
ES LA HEMOFILIA?: 
Es una alteración genética de la coagulación
de la sangre que provoca una ausencia o disminución
de algunos de los factores de coagulación.
Es una anomalía hereditaria ligada al sexo,
al cromosoma “X”. La transmite el sexo femenino
y la padece el sexo masculino, salvo en raras excepciones
que también la puede padecer la mujer.
Se da en cualquier etnia o cultura y normalmente aparece
sin tener antecedentes familiares conocidos. En España,
aproximadamente, 1 de cada 10.000 niños nace
con hemofilia.
Existen diferentes tipos de hemofilia en función
de cuál sea el factor de coagulación deficitario:
Hemofilia A: ausencia o disminución del factor
VIII.
Hemofilia B: ausencia o disminución del factor
IX.
Von Willebrand, se considera una parahemofilia. Es la
ausencia del factor Von Willebrand, pero cursa como
un déficit de factor VIII y disminución
del funcionamiento de las plaquetas. La padecen ambos
sexos.
En hemofilia, dependiendo de la cantidad de factor
que sintetiza cada persona, existen tres grados de severidad:
severa: menos del 1%
moderada: entre un 1 y un 5%
leve: entre un 5 y un 25%
Las consecuencias pueden ser más o menos graves
en función del grado.
3. ¿CÓMO
SE MANIFIESTA?: 
La coagulación es el mecanismo por el cual se
forma un coágulo de fibrina en una herida. Para
que esto sea posible, actúan de manera encadenada
unos elementos celulares (plaquetas) y unos elementos
plasmáticos (factores de coagulación).
Cuando falta o hay un déficit de alguno de los
factores de coagulación, la cadena se interrumpe
y, o no se forma el coágulo, o, si se forma,
puede ser menos consistente y no llega a hacerse el
tapón para detener la hemorragia.
Por este motivo, la hemofilia se manifiesta mediante
hemorragias, que pueden ser externas o internas; ambas
pueden producirse de manera espontánea o provocada.
4. ¿EXISTE
UN TRATAMIENTO?:
La hemofilia no se puede curar, pero sí se pueden
atender los diferentes episodios hemorrágicos.
El tratamiento de estos episodios dependerá
de la gravedad y de la zona donde se produzcan.
Ante una hemorragia grave, el tratamiento del hemofílico
consiste en la administración por vía
intravenosa del factor de coagulación deficitario.
Normalmente, cuando los niños son pequeños,
esta medicación se administra en el hospital.
Más tarde, cuando el niño tiene 5 ó
6 años, los padres aprenden a pinchar a su hijo,
lo que les permite tener la medicación en casa
y ahorrarse los desplazamientos al hospital. Posteriormente,
en la adolescencia, los niños aprenden a pincharse
a sí mismos, llegando al grado máximo
de autonomía.
En la escuela no es necesario tener esta medicación
(FACTOR) porque requiere unos cuidados especiales y
saber administrarla adecuadamente, pero sí que
es necesario saber qué cuidados específicos
requieren los diferentes episodios hemorrágicos
que pueden suceder.
5. ¿CÓMO
ACTUAR FRENTE A...? 
PEQUEÑAS HERIDAS
ABIERTAS:
- Lavar bien con agua y jabón, desinfectar con
algún preparado yodado y tapar con tirita o gasa
estéril; si conviene, se utiliza una venda para
hacer presión. Al finalizar la jornada escolar,
avisar a los padres para que lo controlen.
- Si el sangrado persiste, comunicarlo a los padres
para que valoren si hay que dosificar factor o acudir
al hospital.
HERIDAS QUE PRECISEN SUTURA:
- Cuando las heridas abiertas son considerables, es
decir, un poco profundas y que pasan de un centímetro
en su extensión, es probable que sea necesario
suturar.
- Poner agua oxigenada, tapar la herida con gasa estéril
y avisar cuanto antes a los padres para administrar
el factor e ir al hospital antes de que pasen seis horas.
PEQUEÑOS HEMATOMAS:
- Se dan con mucha frecuencia en niños hasta
los 6 años por pequeños golpes.
- Si se ha visto el golpe, lo que da buen resultado
es poner alguna cosa fría y presionar.
- Notificarlo a los padres cuando recojan al niño.
HEMATOMAS IMPORTANTES:
- En el primer momento, poner hielo.
- Si se ve que el hematoma aumenta, de forma inmediata
avisar a los padres; aunque no suelen ser graves, a
veces es necesario poner factor.
HEMORRAGIAS BUCALES:
- Las hemorragias en la boca, especialmente en la caída
de los dientes y en la lengua, salvo casos excepcionales,
se pueden solucionar aplicando una gasa mojada con caproamín
o poniendo unas gotas de epistaxol sobre el punto de
sangrado y haciendo presión.
- También ayuda a disminuir el sangrado mantener
agua fría en la boca.
- En cambio, en el caso de rotura de frenillo del labio
superior y las hemorragias de laringe, sí que
es necesario poner factor; especialmente las hemorragias
de laringe son potencialmente peligrosas ya que pueden
obstruir las vías respiratorias. Se debe avisar
a los padres cuanto antes.
- En las hemorragias de laringe, si se observa dificultad
respiratoria, se debe trasladar al niño al hospital
de referencia lo más rápido posible y
paralelamente avisar a los padres.
HEMORRAGIAS NASALES:
(epistaxis) - Limpiar con agua fría y taponar
con una gasa impregnada con epistaxol.
- Hacer presión en la parte superior de la nariz
con la cabeza un poco inclinada hacia abajo; se puede
poner agua fría o hielo en la parte alta de la
nariz y en la frente.
PROBLEMAS ARTICULARES:
(hemartrosis) - Ante la convicción de una hemorragia
articular, lo primero que hay que hacer es poner hielo
y mantener la zona en reposo.
- Avisar a los padres para que valoren la administración
de factor.
- Si hay mucho dolor y limitación de movimientos,
se puede administrar paracetamol y dar suaves masajes
con hielo.
HEMARTROSIS ENTRE LOS
DEDOS:
- Poner hielo, gel antiinflamatorio y dejar el dedo
en reposo.
- Se puede inmovilizar el dedo juntándolo con
el de al lado con un esparadrapo; la presión
debe ser moderada ya que sólo se trata de dejarlo
en reposo.
- Comunicarlo a los padres cuando recojan al niño.
HEMATURIAS:
(sangre en orina) - Si se detecta, avisar a los padres
lo antes posible.
- Dar a beber agua en abundancia para aumentar la eliminación
de orina y procurar que el niño se mantenga en
reposo.
TRAUMATISMO CRANEAL:
- Un traumatismo craneal siempre es grave y se debe
llevar al niño directamente a la Unidad de Hemofilia
correspondiente; paralelamente avisar a los padres
- Es importante observar detalles como altura, impacto,
pérdida de conocimiento, mareo, vómitos,
somnolencia, etc., que servirán al médico
para valorar la gravedad del traumatismo.
GOLPE EN LA CABEZA:
- Si no se ha visto, pero el niño se queja, averiguar
cómo se lo ha podido hacer y observar si hay
pérdida de conocimiento, vómitos, somnolencia,
etc. Si es así, llevarlo inmediatamente a la
Unidad de Hemofilia y avisar paralelamente a los padres.
- Si ha sido sólo un golpe en la cabeza, pero
el niño no se queja ni hay hematoma ni síntomas
asociados, avisar al acabar las clases a los padres.
6. ¿QUÉ
HACER ANTE UNA EMERGENCIA? 
El tratamiento que el hemofílico necesita sólo
está disponible en algunos hospitales muy concretos.
Por este motivo, si se da una emergencia en un niño
hemofílico, se le debe trasladar al hospital
de referencia donde le tratan normalmente y, una vez
allí, dirigirse al Servicio de Hematología
y Coagulación o Unidad de Hemofilia (estos datos
deben figurar en la ficha del niño).
Ante una emergencia no se tiene que perder el control;
el niño hemofílico no sangra ni más,
ni más rápido que los demás, por
lo tanto no se debe temer que se desangre por el camino.
La serenidad será la más fiel aliada si
se sabe lo que se debe hacer: trasladar al niño
a la Unidad de Hemofilia y avisar paralelamente a los
padres (si hay herida taparla y presionarla, si hay
traumatismo poner hielo y hacer presión).
Los padres deben dar autorización a la escuela
para que el personal de ésta pueda trasladar
al niño a la Unidad de Hemofilia si no los localizan.
El traslado al hospital es mejor hacerlo en ambulancia,
pero seguramente será más rápido
coger un taxi o un coche particular; sea cómo
sea, el niño siempre debe ir acompañado
de una persona, además del conductor.
Las emergencias que requieren avisar a los padres y
llevar al niño hemofílico a la Unidad
de Hemofilia son las siguientes:
- traumatismo craneal,
- caída importante que haga pensar en una rotura
o esguince,
- posibles hemorragias en tres tejidos sumamente delicados:
cabeza, riñones e hígado,
- corte profundo que necesite sutura,
- síntomas de ahogo por hemorragia en la laringe.
Paralelamente se puede avisar al hospital donde el
niño se trata (Unidad de Hemofilia) conforme
hay un niño que se dirige hacia allí y
el motivo por el cual se le traslada.
7. ¿CUÁNDO
DEBEMOS AVISAR A LOS PADRES?
Aparte de las emergencias, en las que siempre avisaremos
a los padres, las situaciones en las que debemos comunicar
con los padres y seguir sus indicaciones son las siguientes:
- hematuria,
- hemartrosis (ver si el niño cojea, tiene dolor
o no mueve una articulación),
- hematomas importantes,
- rotura de frenillo,
- algún malestar manifestado por el niño.
Además, hay otras cosas por las que no es necesario
avisar por teléfono a los padres, pero sí
es aconsejable comunicárselas por la tarde, cuando
vengan a recoger al niño; por ejemplo: heridas
leves que se hayan solucionado con una tirita o un vendaje,
sangrados de nariz o dientes y cualquier duda acerca
de alguna sospecha de dolor (dificultad de movimiento
en manos, brazos o piernas).
Tener una buena comunicación con la familia
acerca de estos pequeños episodios hemorrágicos
debe convertirse en una rutina. Esta información
ayudará a mantener al niño controlado,
sobre todo en los primeros años de escuela.
8. ¿QUÉ
DEBE HABER EN EL BOTIQUÍN?
A parte del material que puede servir para las curas
de cualquier niño, como desinfectante tipo alcohol
yodado, agua oxigenada, tiritas, gasas, vendas, etc.,
también debe haber medicación específica
para el niño hemofílico:
- Epistaxol;
- Caproamín en ampollas;
- Paracetamol - nunca dar aspirina ya que es anticoagulante
- Un par de guantes de látex llenos con un 50%
de agua y un 50% de alcohol, que se guardan en el congelador;
se usan en vez del hielo, ya que son más fáciles
de manejar y se acoplan bien a la zona de aplicación;
- Pomada antiinflamatoria y reabsorbente;
- Cualquier otra medicación que recomienden los
padres.
9. ¿QUIÉN
TIENE QUE SABER QUE EL NIÑO ES HEMOFÍLICO?

Es de todos sabido que el derecho a la intimidad debe
respetarse. Por este motivo, es aconsejable que los
padres hablen con el director a quién se le debe
explicar que el niño es hemofílico y a
quién no, para que luego no se den malentendidos.
De todas maneras sí que parece conveniente que
algunas personas conozcan la condición del niño,
sobre todo aquellas que tienen un contacto directo con
él. Serán ellas precisamente las que podrán
evaluar, en un momento dado, alguna situación
de riesgo o la manera en que se ha producido algún
episodio traumático.
Estas personas podrían ser: la tutora del niño,
la profesora de educación física, los
monitores del comedor, los vigilantes del recreo y el
personal de enfermería, si existe.
La información que el director dé al
personal, decidida previamente con la familia, debe
ser lo más clara posible. Además puede
pedir que le ayuden los padres o algún profesional
que conozca el tema. También debe decidirse si
se dejan documentos escritos a disposición del
personal para que puedan consultarse, etc.
Por otro lado están los compañeros; hay
padres y niños hemofílicos que quieren
que el profesor explique a sus compañeros lo
que le sucede, en cambio hay otros que no quieren. Todos
tenemos cosas confidenciales que se deben respetar;
el hecho que unos padres, o un niño, no quieran
comunicar al resto de la clase que es hemofílico,
no tiene más importancia que la que se le quiera
dar.
Seguramente, el mismo niño, aprovechando alguna
situación relacionada con su enfermedad, explicará
a sus amigos lo que le sucede y, a la larga, lo sabrán
todos los compañeros sin haberlo hecho público
de manera formal.
10. ¿CÓMO
DEBE PLANTEARSE SU ESCOLARIDAD?
La escolaridad de un niño hemofílico
debe plantearse como la escolaridad de cualquier otro
niño y, en principio, no tienen por qué
darse necesidades educativas especiales que justifiquen
una adaptación curricular individualizada.
El niño hemofílico es un niño
más de la clase, un individuo con sus propias
características y necesidades; no existe un patrón
de niño hemofílico.
Así, serán positivas para el niño
todas aquellas actuaciones que lo traten con normalidad
y que fomenten la normalidad. Se debe evitar que el
niño se sienta tratado de manera diferente por
ser hemofílico.
11. ¿FALTARÁ
MUCHO A LA ESCUELA?
Con los tratamientos existentes actualmente, el niño
hemofílico no tiene por qué tener motivos
para faltar mucho a la escuela, aunque seguramente puede
presentar más episodios de absentismo escolar
de lo que es habitual en sus compañeros.
Lo importante es que el niño falte sólo
lo que sea estrictamente necesario. En este punto es
muy importante la comunicación con los padres
para decidir conjuntamente qué actuaciones facilitan
el regreso del niño al colegio. De esta manera,
es más fácil evitar que el niño
se escude en que está “malito” para
quedarse en casa.
Si la escuela da la suficiente confianza a los padres
para que el niño pueda volver al colegio, aunque
necesite “unos cuidados específicos”
( que no tienen por qué ser demasiado complicados),
los padres estarán tranquilos y podrán
valorar lo importante que es para su hijo no perder
horas de escuela.
Además, los padres agradecerán, cuando
lo vengan a recoger, un comentario amable: “no
ha salido al patio, tal y cómo nos dijeron, y
ha estado muy tranquilo jugando con unos compañeros
en clase”, “no se ha quejado en ningún
momento de dolor y ha estado muy contento”, etc.
Algunos ejemplos de estos “cuidados específicos”
cuando el niño necesita hacer reposo, llevar
una articulación inmovilizada o ir con muletas
pueden ser, entre otros:
- Evitarle los desplazamientos innecesarios.
- Permitir que no haga educación física
hasta que se recupere.
- Ponerle una sillita accesoria para que apoye un pie.
- Dejarle asistir a clase sin tener que escribir, exigiéndole
los trabajos a nivel oral, etc.
- Ahorrarle movimientos que no sean necesarios, como
por ejemplo: acercarle la bata, no salir a la pizarra,
etc.
- Permitir que en las horas de recreo se quede algún
compañero jugando con él en clase o en
otro sitio.
- En las horas de la comida, llevarle una bandeja a
la clase o a su mesa del comedor, etc.
Otras veces el niño puede volver a clase un
poco acomplejado, por ejemplo por llevar muletas o una
escayola o un morado aparatoso. Si se da el caso, el
profesor debe hacer lo posible para que el niño
se sienta socialmente aceptado en el grupo de la clase;
a veces, un simple comentario o complicidad es suficiente.
12. ¿CÓMO
SE LE PUEDE AYUDAR? 
Si el niño tiene episodios hemorrágicos
que no se resuelven o alguna otra problemática
por la cual falta a menudo a clase, la mejor manera
de ayudarle será a partir de una buena comunicación,
tanto de padres a escuela, como de escuela a padres.
En este diálogo mutuo es aconsejable hablar de
la causa por la que no puede asistir, hacer una previsión
de los días que faltará y decidir cuál
es la mejor estrategia para que el niño no pierda
el ritmo escolar.
Un trato especial del niño hemofílico
en cuestiones relacionadas con su enfermedad que implique
a sus compañeros, por ejemplo, que lo llamen
durante un absentismo escolar, que le preparen los deberes
los días que no ha venido a clase o que le hagan
compañía cuando tiene que hacer reposo
y no salir al patio, etc. puede ayudar a fomentar la
solidaridad en el grupo clase, siempre que el niño
hemofílico no se sienta agobiado por estos “mimos”
extras.
A veces, los episodios de absentismo escolar son muy
repetitivos y frecuentes, o excesivamente largos, y
dificultan el proceso de aprendizaje del niño.
Ante estas situaciones es necesario buscar cuanto antes
otras alternativas y no esperar a que el niño
tenga verdaderas dificultades y se haya desmotivado
ante los aprendizajes.
Actualmente, todas las escuelas tienen profesores de
refuerzo, pero si, por los motivos que sea, no es posible
contar con estos recursos, se puede consultar en la
Asociación de Hemofilia, que dispone, entre otros,
de estos servicios: aula de refuerzo, profesores particulares
que dan clases a domicilio, coordinación y colaboración
con las escuelas para la realización de adaptaciones
curriculares, etc.
13. ¿PUEDE
HACER EDUCACIÓN FÍSICA? 
El niño hemofílico puede hacer clases
de educación física, a no ser que exista
contraindicación médica; de hecho, le
son muy beneficiosas para fortalecer su musculatura
y entrenar sus articulaciones.
Cuando es pequeño es muy interesante trabajar
a conciencia la psicomotricidad, ya que, a la larga,
le dará seguridad, le ayudará a crear
un buen esquema corporal, una lateralidad definida,
etc., aspectos muy importantes para un posterior aprendizaje
de la lectoescritura.
Ahora bien, en gimnasia hay una serie de ejercicios
que no son recomendables; por ejemplo: los que se realizan
con aparatos y los que implican saltos, estiramientos
o choques. Por este motivo, es aconsejable que el profesor
de gimnasia se ponga en contacto con los padres o con
un profesional que conozca al niño para saber
con exactitud cuáles son sus necesidades y posibilidades.
Seguramente, el profesor de gimnasia podrá hacer
mucho para la normalización del niño hemofílico,
ayudándole a no sentirse diferente por el hecho
de no poder hacer los mismos ejercicios que el resto
de sus compañeros.
Estrategias para que el niño no haga determinados
ejercicios hay tantas como ganas tenga el profesor de
atender la diversidad. Algunas pueden ir encaminadas
a trabajar en pequeños grupos aspectos diferentes
como resistencia, agilidad, coordinación, esfuerzo,
etc.
No hay ninguna contraindicación que impida practicar
la natación.
14. ¿CÓMO
ATENDER AL NIÑO FUERA DEL AULA?
Las situaciones en las que existe un mayor riesgo para
hacerse daño son todas aquellas que se dan fuera
del aula: salidas y entradas de clase, subidas y bajadas
de escaleras, la hora del patio o recreo, el comedor,
etc.
Por este motivo, es necesario que haya un mayor control
de todas estas situaciones y que se cumplan las normas
que cada escuela establece a tal efecto: ir en fila
en los cambios de clase o al dirigirse al comedor, bajar
las escaleras en orden y sin saltar, guardar turno,
etc. Esto a veces es un poco complicado por la conducta
revoltosa de los niños en general. De todas formas,
es conveniente que el niño hemofílico,
sobre todo cuando es pequeño, esté controlado
visualmente por la persona encargada de vigilar a los
niños en cada momento.
Si se tiene al niño vigilado visualmente, se
podrá valorar la importancia y el alcance del
golpe que se pueda dar y siempre será más
fácil saber cómo debe ser atendido.
Ante una situación de riesgo seguro (peleas
físicas, simulación de juegos de judo,
kárate, etc.) se deben tener estrategias para
que el niño realice otra actividad menos lesiva,
como proponerle otro juego o actividad, pedirle que
ayude a hacer un recado, a vigilar a los más
pequeños, etc.
15.
CONCLUSIONES
Lo más importante en el momento de escolarizar
a un niño con hemofilia es conseguir una buena
comunicación entre la familia y la escuela. Este
diálogo permitirá compartir información
sobre lo que es esta alteración genética
y lo que comporta.
Además, los profesionales de la escuela, igual
que les sucede a los padres en el momento del diagnóstico,
necesitan su tiempo para familiarizarse y acostumbrarse,
poco a poco, a la hemofilia.
Una vez resueltas las dudas sanitarias, lo más
importante es considerar al niño hemofílico
como un niño más y como a tal se le debe
tratar. Esta es la única manera de normalizar
su formación escolar.
Actualizado: 24-11-05
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